Gracias a Gemma Segura de @Rocinantevan participare por el mero echo de disfrutar de la escritura durante una semana en el octavo mundial de escritura donde participaran un montón de personas de todo el mundo. 3.000 caracteres cada día y con tema diferente. hoy el disparador del texto son los animales y cada día tendremos uno diferente.
(Día 1) Clapis la gata muda.
Hola, me llamo Clapis y les voy a contar una historia personal donde entenderán como llegué hasta aquí. Soy una gata callejera, fui a nacer en el tejado de una casa antigua en el barrio de Santa Catalina. Ubicado en Palma de Mallorca. Desde muy temprana edad me vi solita ante la aventura de vivir y tener que buscarme el alimento y cobijo en las noches de frio.
Mi primera toma de conciencia vino de un calambre en el estomago que nunca había sentido y me llevo a salir de mi zona de confort. Del tejado di un brinco que me llevo a un muro con una enredadera de flores preciosas que me protegían de la vista de aquellos humanos y humanas que en ocasiones salían a aquella terraza. Creo que es la parte de atrás de un restaurante o algo así porque todo el tiempo me llama la atención el olor a comida y entre el calambre en el estomago y el olor que penetra por mis fosas nasales no me he podido resistir a bajar de mi escondite.
Puedo oír a una humana que me hace sonidos como para llamar mi atención, en otra situación no me hubiera dejado ver pero quizás pueda ayudarme con mi calambre en el estomago. Simplemente me dejare ver pero con una cierta distancia para que no pueda atraparme, vete a saber que haría si pudiera agarrarme.
Intento contestar pero me doy cuenta que mis cuerdas vocales no emiten ningún sonido, un simple rasgar del aire que pasa por mi garganta y un sonido que parece más un gruñido que una voz de gata hambrienta. Se vuelve a meter dentro y aprovecho para acercarme un poco más pero sin perder la seguridad de la distancia. Vuelve a salir con algo en la mano, lleva un platito lleno de carne, pescado y algunas sobras de algún cliente que debido a la gula pidió en exceso y no pudo terminarse. Aunque el calambre es cada vez más fuerte no puedo superar el miedo que me da esa humana aunque parece amigable y dice cosas muy agradables.
Vuelve a entrar y esta vez deja el plato en el suelo, podría llegar al el en tan solo unos segundos, la puerta está lo suficientemente alejada como para valorar acercarme a el plato. Sin darme cuenta ya estaba allí devorando aquel trozo de entrecot con algún resto de salsa, apenas estaba tragando el último trozo de carne y empecé a engullir el salmón y seguí con las patatas y entre ellas había unas judías verdes que no pensé en dejar ni un segundo. Limpie aquel plato y desapareció aquel calambre del centro mi cuerpo y sentí una vitalidad y energía como nunca había sentido. Estaba tan confiada que al salir la humana de nuevo no me di ni cuenta y le dio tiempo a pasarme la mano desde la cabeza hasta la cola. Salte rápidamente al muro y desde allí eche un vistazo a la humana como dándole las gracias y volví a mi escondite.
Aquella escena se repitió a diario y poco a poco perdí el miedo a acercarme a la humana dada su amabilidad y generosidad ya que cada vez el plato contenía mas y mejor comida y nunca volvió aquel calambre a mi cuerpo.
Una tarde desde mi muro observaba como hablaban la humana con otro humano y miraban todo el rato hacia el muro, no preste mucha atención pero creo que hablaban sobre mi. Nunca imagine que aquel plato tan rico que comía a diario se convertiría en una trampa. Como cada día baje al retirarse la humana y comí confiada como siempre, una de las veces que baje la vista para ver donde hincaba el diente una caja de cartón callo sobre mi dejándome allí atrapada. Su plan era llevarme a lo que ella decía que era su casa, no deje de intentar gritar pero mi incapacidad para hablar que solo me dejaba hacer aquel sonido extraño no me salvo de las garras de aquella humana que me llevo consigo dentro de aquel pequeño espacio oscuro de cartón donde podía oír sonidos de vehículos pasar pitando y más humanos alrededor. ¿Qué será de mi ahora? ¿ donde me lleva esta humana? Solo me queda el consuelo de que gracias a ella no volvió aquel calambre a mi estomago nunca más.