Los primeros días de vida en Furgo fuera de la isla están siendo muy gratificantes. Cada vez que hemos necesitado algún servicio hemos tenido un área cerca para poder vaciar y llenar depósitos o incluso pasar la noche como en el área de cantonigros, un pueblecito de montaña donde hicimos una ruta de 20 km para visitar Rupit.
Un pueblo muy bonito, Al llegar tienes alguna opción de aparcar ya que el lugar es turístico. Por eso nosotros decidimos visitarlo haciendo una excursión.
Este perrito negro es Rupit, aunque en realidad se llama pelut. Al principio de la ruta empezó a seguirnos y de ninguna de las maneras lo pudimos evitar. Siempre aprecia cuando parecía que ya se había quedado para volver a su casa. Pues bien, nada de eso el tío se metió entre pecho y espalda 20 km a buen ritmo. Eso si no se dejó ni un río ni charco por meterse y retozar en el.
Lo más gracioso fue ver a Mel coger un trozo de cuerda para hacerse una correa improvisada para poder llevar el perro por el tramo de carretera, ya que al final de la ruta tuvimos que entrar por carretera de montaña. Menos mal que había poco tráfico ja ja ja. Al llegar allí Mel le compro un fuet para que comiera con nosotros y descansamos un buen rato a la sombra. Llamamos a un número de teléfono que tenía en el collar, pero nada la veterinaria nos decía que se lo lleváramos o que busquemos a un policía. Así que volvimos a la Furgo y de camino se nos acercaban dos chicas que al ver a “Rupit” exclamaron, pelut!! Y ellas nos informaron de que era el perro de Pili y se llama pelut, que es un perro de pueblo que va por aquí y por allá, pero que esa aventura de ir al pueblo vecino haciendo 20 km no se la esperaban.
Esta casa con ruedas de Dinamarca estaba en el parking de caravanas de la entrada al pueblo.
En los tiempos que corren es todo muy loco, nosotros vamos a un ritmo muy lento, creo que eso hoy por hoy es una buena herramienta ya que cuando echo la vista atrás y me veo corriendo con un pollo sin cabeza hacia ningún lugar, me doy cuenta de que ese no era el camino a seguir.
Estamos muy felices de nuestra decisión y para nosotros este es el lugar perfecto para ser lo único que podemos ser... un ser humano viviendo su propia vida presente.
Ahora estamos un santuario a 1020 m de altura, en medio de una tormenta que a ratos para y sale el sol y a ratos vuelven las nubes y lo inundan todo.
Un saludo desde Sa Caragola









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