lunes, 5 de enero de 2026

Mi particular camino a Santiago (2)












De vuelta a creer en la Magia y en el Amor.

Segunda Parte.



    Hola caracolas!! de vuelta por aquí para contaros mi aventura de andar mas de mil cuatrocientos kilómetros. En la primera entrada os contaba como fue mi inicio desde Castellón llegando a Roncesvalles donde conectaría con el camino Frances. Mas transitado y pudiendo conectar con mas pelegrinos. Dejando atrás la soledad de mis pasos y el ronroneo de mis pensamientos, Un proceso mas que necesario para hacer real esta aventura con tintes de locura que tanta vida me ha dado.
    Al empezar a seguir las flechas amarillas de el camino Frances parecía que la aventura había cambiado por completo. Un montón de pelegrinos de todas las nacionalidades y edades se afanaban por llegar de un albergue a otro. Cargados con sus mochilas y sus distintivos que confirmaban que estaban andando para llegar a Santiago de Compostela. La vieira y el bastón en la mano son algunos de  ellos, aunque a veces parece que Decathlon patrocina este camino y ves a algunos que llevan todos los accesorios posibles. Muchos de ellos están caminando sus primeros kilómetros y muchos otros son ya profesionales de el arte del peregrinaje. Se puede ver en sus mochilas. Si miras la mía, quizás pienses que es mi primer camino debido a que llevo mas de el doble del peso que debería, pero nadie piensa que este loco viene desde Castellón cargando su artesanía, tienda de campaña, saco de dormir y infinidad de cosas que una vez llegado al camino Frances poco sentido tiene cargar... Pero que seria de mi sin mi artesanía.



    Artesanía que empezaría a vender una vez recorrido los primeros quinientos kilómetros en soledad. Que alegría de conectar de nuevo con los seres de luz que habitan en este camino tan mágico.  Seria lo primero que me devolvería a la paz de caminar sin prestar mucha atención al tema monetario. Desde el primer día ya empecé a repartir amuletos y a aceptar algunos encargos que entregaría a medida que me adentraba en el camino a Santiago.


    Desde mis primeros kilómetros conecté con muchas personas bellas, compartíamos un rato de charla en un bar mientras tomábamos el café de la mañana o en las paradas a tomar un tente en pie durante el camino. Muchas de las conexiones fueron también con esos mismos angelitos que encontrabas por el camino con sus bares o sus food trucks. Me guarde mas de una dirección para ir a visitarlos con la furgo cuando pase cerca. Pero como primera  memoria de mi primer grupo que se volverían en compañeros de camino estaban aquellos italianos que se acababan de conocer. Tomasso se acerco a mi para preguntarme como estaba, mi nombre y empezamos una conversación sin saber que mas adelante nos volveríamos inseparables.


    Mas adelante conecte de manera mágica con Paula, siempre se encargaba de hacerme saber donde pararían para compartir albergue y presencia. Poco a poco fui conectando con todo el grupo, Francesco o paco de arriba para los amigos, con Maddy, Loredana. Con Colin el americano que nos cantaba canciones y amenizaba el camino. Mas tarde conectaríamos con Gabriel y su sobrino Lucas de Rumania y con Marina que entro en mi camino de manera muy especial en el pueblo de Grañon. La familia crecía a cada paso. Mas tarde se unieron Dionisio, Eloy, Raquel y Lorenza, Jackie... y un montón de personitas especiales que se unirían al finalmente llamado "Team Love".  


    Los días pasaban muy rápido, aunque cada día recorríamos unos veinte, veinticinco kilómetros lo pasábamos tan bien y estábamos tan conectados al presente que cuando mirabas atrás podías darte cuenta de que los días volaban. Es el precio a pagar cuando te lo pasan tan bien y vives tantas cosas bonitas a diario. 


    Desde que salimos de Pamplona el miedo que teníamos era atravesar las mesetas debido al calor insoportable que hacia y la falta de sombras y lugares para cobijarse por el camino. Me recordaba al principio del camino cuando pasaba por la zona de Teruel y casi me quedo allí del calor que pase. Recuerdo aquel día que empecé a delirar del calor que tenia y mi mente pensaba que haría si caía al suelo sin poder moverme, hasta donde me arrastraría y como haría llegar el agua recalentada de la botella a la boca. Que locura de recuerdo, todo acabo al encontrar aquella ruina donde pude cobijarme y reponer fuerzas para llegar al siguiente pueblo.


    Muchos tenían idea de levantarse muy pronto para salir a atravesar las mesetas. Se barajaba la idea de andar por las noches para así evitar el calor. Pero una vez mas la magia hizo acto de presencia en forma de nubes, fueron días muy bonitos llenos de nueves blancas gigantes, tormentas que pasaban cerca de nosotros pero sin llegar a mojarnos. De esa manera podíamos disfrutar de su sombra y segur avanzando con el objetivo de llegar a Leon, donde empezaría la zona mas verde y bonita del camio y así poder disfrutar de caminar sin miedo a derretirnos al sol. Cada vez caminábamos mas tranquilos, parando todo lo que queríamos, llegando mas tarde a los albergues y viviendo la vida lenta y tranquila.


    Leon, muchas cosas se removían en mi en este lugar. Aquí es donde empecé mis dos anteriores caminos y sin poder evitarlo conecte con ellos. Parecía que fuéramos tres seres dentro de uno y las emociones empezaron a salir a flote. Gracias a que ocurrían otras cosas bonitas a mi alrededor pude disfrutar del día allí. El cumpleaños de Marina, el paseo por el pueblo. La música en directo, compartir con todos aquel mágico tiempo me ayudo a no pensar demasiado y no prestar atención a esos tres seres que Vivian dentro de mi. Disfrute muchísimo de la presencia mágica de la cumpleañera, fue algo muy especial. Empecé a soñar con algunas posibilidades que podrían ocurrir en el futuro. Pero mi sensatez me puso los pies en suelo y me corto en seco las alas. 


    Me desperté antes que todos los demás, intentando hacer el menos ruido posible prepare mi mochila y salí a a andar solo. Tenia trabajo que hacer y lo tenia que hacer solo. Quitando todas las distracciones de en medio empecé con un buen desayuno en el bar de una señora que te regalaba un buen trozo de bizcocho con el café, Leon tiene esas cosas. Si pides algo de beber, lo que sea te obsequian con una tapa. Aunque sea un café. Todavía recuerdo la primera vez que llegue a este pueblo. llovía y me metí en un bar de la plaza, pedí un café  y el camarero me trajo un pincho de tortilla. Con cara de sorpresa le dije: yo no he pedido esto. A lo que me contesto: Es la tapa.


    Aunque me afanaba por caminar solo en le camino a Santiago a veces eso es tarea difícil. Un padre con su hija de América se unían a mi paso y nos contábamos la vida saliendo de Leon. Mas tarde puede volver a mi soledad y poner un poco de orden en todas las emociones que surgían al andar por el cruce de caminos de mis pasados con el presente. En realidad me sentía muy satisfecho por todo lo que había cambiado y como me manejaba con lo vivido. El albergue Tío Pepe fue mi primer albergue en los caminos anteriores y no quería que en este tercero fuera diferente. Encontrarme allí con Carmen de nuevo y ese café en la mañana antes de volver a caminar fueron como el final de ese proceso de recesión al pasado para poder asimilar todo lo que este camino me estaba regalando. No era consciente de todo lo que vendría de nuevo a mi vida después de esta aventura. Pero mi intuición me dijo que algo grande vendría y que solo tenia que relajarme y seguir disfrutando del camino. 



    Al reanudar el camino saliendo del pueblo de Villar de Mazarife dentro de mi una lucecita se había encendido, la lucecita del amor llegaba para quedarse y todavía no entendía nada de lo que estaba ocurriendo de manera mágica. Tengo un muy buen recuerdo de aquella mañana, a los pocos kilómetros de camino en soledad alcance al gran Dionisio, un pelegrino de los auténticos con el que compartí muchas cosas. Divagamos sobre temas relacionados con el amor y el futuro, le abrí mi corazones y le Conte mis deseos, ingenuo de mi que pensaba que serian solo deseos sin cumplir. Gracias Dionisio por escucharme y aconsejarme, al final tenias razón. 


    El "Team Love" cada vez se hacia mas grande y fuerte, no dejábamos a nadie sin su abrazo o su masaje, pasando por la pregunta mágica. Cuéntame tu historia. Conectamos con infinidad de seres los cuales se sentían maravillados del amor que recibían. Que bonita manera de conectar con la gente, no se distanciaba mucho de lo que normalmente vivo viajando en Sa Caragola. Pero al hacerlo con mas gente se tornaba muy  especial y potenciaba mis ganas de ayudar a los demás a vivir lo que soñaban y a la vez vivir yo mismo el sueño de mi vida. 


    Fueron muchos los días especiales como la subida a La Laguna a caballo con Víctor y sus mágicos animales. Volver de disfrutar del atardecer y encontrarse el albergue cerrado con llave y tener que agudizar el ingenio para entrar. Disfrutar de las estrellas en buena compañía. Llegar a pueblos fantasma y tener que andar seis o siente kilómetros mas para encontrar algo abierto. Comidas comunitarias, los miles de desayunos extras. El día de tomar una caña en cada bar que nos encontráramos y como Tomy se pedía el Aquarius. Hablando de Tomy recuerdo el día que saltamos todos en su cama para animarlo, que fue mas de una vez, pero el día que nos hicimos mil fotos poniendo caras. Muchas fueron las vivencias que me quedan en el corazón.


    Recuerdo con mucho cariño esos últimos días de andar sin querer llegar. De avanzar sabiendo que la aventura esta llegando a su fin. En esos momentos empecé a soñar con lo que podría pasar una vez que llegara al kilometro cero. Al fin o al principio según lo mires. Lo que estaba claro es que este viaje me traía muchas cosas que llevaba tiempo pidiendo al universo. 


    La aventura llegaba a su fin, ultimo día de camino. Cada paso me acercaba al final de una aventura que transformaría mi vida. Dia sesenta y uno andado mas de mil cuatrocientos kilómetros. Una sola manifestación se estaba haciendo realidad. Todo estaba en el aire. Cada parada se hacia necesaria para posponer el final. Los dos últimos kilómetros pude sentir su mano agarrando la mía. Lo que en mi mente parecía solo un sueño se estaba haciendo realidad. No solo llegamos juntos al final de la tierra. Como si de una película se tratase de pronto dejamos de ser pelegrinos, montamos en aquel taxi que nos llevaría a la estación de bus. Aquel bus nos llevo a Madrid. De Madrid a Castellón y de Castellón a Vinaròs donde Pepe nos esperaba en la estación con aquel sombrero que le da tanta clase.



    Si, el recorrido que había tardado sesenta y un día en realizar lo había desecho en menos de veinte horas y de pronto estaba conduciendo Sa Caragola de nuevo y al mirar a mi derecha allí estaba. Aquel ser tan bonito que me había devuelto la magia y me hacia creer de nuevo en el amor. 


    Desde aquello ya han pasado algunos meses y todavía sigo viviendo el sueño que un día fue un deseo pedido a una estrella fugaz. Agradecerte que hayas llegado hasta aquí. Recordarte que viniste a ser feliz y que no te distraigas. 



    
    

Lunes 5 de Enero, 2026. Sant Mateu. Castellón. (Más de Miguelito)




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